Hoy era uno de esos días desesperantes, no tenía muchas ganas de trabajar, el stress ha estado matándome las últimas semanas, y para el colmo en la empresa en donde trabajo no me han pagado ni el sueldo ni las prestaciones vencidas del mes pasado.

Se me ocurrió entonces buscar un trabajo digno y hacerlo en esa inagotable fuente de información utilizando aquel sitio que siempre me ha sacado de tantos y tantos problemas.

El procedimiento fue sencillo.

  • Entre al buscador
  • Y escribí un trabajo digno
  • A pesar que últimamente me la he pasado mal, me recordé que el buscador siempre tiene la respuesta, no importa lo que necesite, él siempre me lleva directo a lo que quiero, si no se algo me lo enseña, y si lo se medio chueco me corrige, así que basado en la experiencia pulse el botón “Voy a Tener Suerte”.

    Pero esta vez, Google me ha defraudado.